Desde el corazón del Chaco profundo hasta las cuencas lecheras santafesinas, la historia de la familia Ostertag es un claro ejemplo de trabajo, sacrificio y raíces que no se olvidan.

Oriundos de Campo del Banco, zona Las Tablas (Escuela N° 344), en el año 2008 Don Alfredo Ostertag y Norma Mendoza, junto a sus hijos Juana, Pedro, Romina, Claudio y Alfredo, tomaron la difícil decisión de emigrar hacia la provincia de Santa Fe en busca de nuevas oportunidades laborales.
Los primeros en dar el paso fueron Pedro y Claudio, quienes comenzaron a trabajar en un tambo de la localidad de Pilar. Con el correr de los meses, se sumaron Don Alfredo y Norma, estableciéndose definitivamente en la zona rural de Santa Clara de Buena Vista.

Con el tiempo, Claudio formó su propia familia y allí surge una oportunidad clave: su suegro, Don Agustín Luna, era maestro quesero. A partir de ese conocimiento, Claudio, junto a sus hermanos Pedro y Alfredo, le propusieron instalar una pequeña fábrica de quesos como alternativa laboral, inicialmente a modo de prueba.

El proyecto fue creciendo, afianzándose con esfuerzo y dedicación diaria. Finalmente, lograron formalizar la producción e inscribirse en ASSAL, dando origen a la marca “Santa Sylvina Lácteos”, elaborada por Claudio Ostertag, un nombre que honra sus raíces chaqueñas.
Actualmente, la producción no deja de expandirse y la distribución ya alcanza a diversos pueblos y ciudades de Santa Fe, con una excelente aceptación del público. Próximamente, los productos llegarán a Santa Sylvina, donde se realizará una degustación en la localidad, cerrando un círculo cargado de emoción y pertenencia.
Claudio Ostertag expresó:
“Es un proyecto chico, pero con objetivos de crecer año a año. Hoy trabajamos con una capacidad de 15.000 litros de leche, que es lo que permite la olla, elaborando tres días a la semana en la producción y terminación del queso y sus derivados”.
Entre los productos que elaboran se destacan el queso cremoso tradicional y una variedad especial saborizada Epice, que incluye ajo y pimienta negra molida, logrando un sabor distintivo.
La historia de Santa Sylvina Lácteos es la de muchas familias chaqueñas que, sin olvidar su origen, llevan su cultura del trabajo a otras provincias, demostrando que con esfuerzo, conocimiento y unión familiar, los sueños pueden transformarse en realidades productivas.
Con información de José Kulawczyk

